Después de una larga y bastante interesante discusión dejada sin respuesta durante la clase anterior con el Profesor Larrañaga, he decidido buscar las orígenes de un nombre que es fundamental para nosotros en la clase del Camino: el de Santiago. Aunque el Profesor nos ha dicho que nos iba a explicar todo que trate de la etimología de la palabra el jueves que viene, quería explorar una de las muchas teorías que existen sobre la evolución del nombre.
He encontrado una explicación escrita por el Profesor Carlos Barros de la Facultad de Geografía e Historia en Santiago de Compostela, que me parece a mí ser la más probable. Según este profesor, la palabra veía sus orígenes en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. De hecho, para evitar la posibilidad de confusión, hay que fijarse en la presencia de dos Jacob distintos en la Biblia. Por ejemplo, mientras el Patriarca del Antiguo Testamento se llamaba Jacob y este nombre ha evolucionado a varias formas de Jacobo, Jaime y James (en inglés), no es la misma persona que el apóstol Jacob el mayor, hijo de Zebedeo que se encuentra en el Nuevo Testamento. El Profesor Barros explica que el nombre del apóstol Jacob el mayor evolucionó durante la Edad Media a Iago en gallego (y curiosamente en galés!), a Yagüe en castellano. Así que, al poner el prefijo de San o Santi, ya tenemos la palabra Santiago en castellano. Parece que nosotros no hemos sido los únicos a quienes no les ha quedado claro la distinción entre los dos; según el Profesor Barros, se puede encontrar información sobre el apóstol Santiago el menor bajo el nombre San Jacobo o aun San Jaime. Entonces, para aclarar, según esta teoría que he encontrado, aunque parezca que anteriormente en inglés los nombres de las dos figuras religiosas se coincidían, actualmente en inglés tenemos a Jacob como el patriarca y a Saint James como el apóstol, También existen dos nombres distintos en español: Jacobo y Santiago pero tenemos ejemplos históricos y actuales de coincidencia que han provocado cierta confusión.