Consiguiendo la Credential del Peregrino
Acabo de conseguir la Credencial del Peregrino del Arzobispado de Madrid en la Catedral de la Almudena. Llegué al despacho del cura a las 11,45 para enterarme de que estaba ocupado con otro peregrino, mi amiga Maureen. Después de terminar el papeleo con ella, me dijo que esperara media hora porque tenía que dar misa. Así que como ya estaba allí, decidí quedarme y charlé con Maureen hasta que el cura muy majo llegó de nuevo. Él me dijo que cada día entre las 11,45 y las 12,30 se va de su despacha para dar misa así que tengo que informar a mis compañeros de clase. Para aclarar, no es que sea que a veces dé misa durante esas horas y a veces que no, sino que cada día su horario es así. Pues, al entrar en el despacho, la primera cosa que noté era que el cura me trataba de usted! Al principio me costaba entenderle pero me acostumbré muy pronto. Pues, hizo que le diera mi nombre, el número de DNI, el modo de hacer el Camino, la fecha, el punto de partida y cincuenta céntimos. Después de que apuntó esta información procedió a explicarme varios capítulos de la Biblia en que se define la idea de una peregrinación cristiana, me informó de las misas de bendiciones en las que se puede participar al comienzo y a la vuelta del camino allí en la Almudena (en cuanto se terminen las obras el 23 de Marzo) y me invitó a volver a hablar consigo a la vuelta para contar la historia de mi propia peregrinación para inspirar a que a más gente le interese el Camino y encima de eso, la fe cristiana. Pues, ahora que tengo la Credencial, he cumplido un paso importante y ahora es oficial: voy a hacer el camino y con muchísima ilusión!
Miguel Larrañaga dijo
La peregrinación a Santiago ofrece, en mi opinión, dos tipos de vivencias. Por un lado, las relacionadas con la religión, que van desde los rituales del inicio o final (misa de bendición, adoración de los restos del apóstol) hasta los pequeños ritos que pueden efectuarse a lo largo del itinerario, como depositar una piedra en la Cruz de Hierro. Esto puede experiementarse como una vivencia religiosa o contemplarse simplemente como algo próximo a lo folclórico. Depende de cada persona.
Sin embargo, hay otro tipo de experiencias que son comunes a todos los peregrinos. Primero, la reflexión personal, la mirada interior a la que conducen inevitablemente las largas horas de marcha, día tras día, los ratos de silencio en soledad, y el paisaje. Ese silencio es muy importante en el Camino. Hay quien lo convierte también en una experiencia religiosa. Sea así o no, sin duda es algo que no debiera ser extraordinario, pero que nuestra vida diaria no nos permite realizar a menudo.
En segundo lugar, es muy interesante el contacto con otros peregrinos, acudir al Camino con la mente abierta y dispuesta a escuchar, pues la gente que transita por allí resulta muchas veces de un interés inusitado. Al fin y al cabo, caminar durante días por un itinerario con ese trasfondo cultural no es algo que haga todo el mundo.
23 Febrero 2007 | 02:11 PM