Hace 3 semanas que llegamos a Santiago...
Echo de menos al Camino y me cuesta creer que ya han pasado tres semanas desde nuestra llegada a la ciudad lloviosa de Santiago. Durante el Camino, no tenía ningún concepto de la hora, salvo que sabía cuando tenía hambre y cuando tenía sueño. Me encantaba como los cinco días de nuestra peregrinación pasaran con un ritmo muy tranquilo y que cada uno estuviera muy largo. De hecho, a veces durante las noches, ni siquiera me lo podía creer que solo había pasado una sola tarde desde la salida del albergue anterior. Aquí en Madrid, aunque me encanta la ciudad capital con todo el almo, desafortunadamente me está pasando el opuesto con respecto a la hora. Los días pasan tan rápidos y cada noche me acuesto demasiado tarde sin haber terminado todo lo que tenía que hacer. Pienso en miles cosas a la vez y me fijo en el reloj de mi móvil demasiado, aunque hace mucho que no me pongo el reloj a la muñeca a posta. Mientras voy andando por las calles de Madrid estoy pensando en básicamente las mismas cosas en que pensaba durante el Camino: el porvenir, las bendiciones que la vida me ha dado, los problemas del mundo, cuanto voy a echar de menos a la vida que llevo aquí en Madrid, la belleza de las flores de la primavera, etc., pero el problema es que no estoy relajada y tampoco tengo el tiempo suficiente para pensarlas bien. Las preocupaciones suelen ahogarme y el ambiente de la ciudad me pone inquieta. No hay nadie que pueda ni deba estar en el Camino de Santiago todo el tiempo, pero de vez en cuando me pillo queriendo volver a la vida sencilla y tranquila que teníamos durante estos cinco días maravillosos…
tumbaita dijo
Afortunada tu que has hecho el camino, y la alegría que debe dar, llegar a Santíago, a la Basílica, ante los restos del Santo. Mi hija vive en Madrid pero en Septiembre, se vá con una beca de biología, a Galícia, a un pueblito, cuatro meses. No se lo tendré que decir, porque es muy viajera, pero debe de ir, allí, al Apostol Santiago, que se cobije en Dios, y que el Santo, la bendiga, para toda la vida, yo estuve cuando tenía 17 años, y fué emocionante, muy muy sentío, de mi parte.
19 Abril 2007 | 11:55 AM